Un lugar par leer sobre León

Invierno en León

Invierno en León

Dec 4, 2012

León es conocida por ser una capital fría. Los leoneses, acostumbrados a este hecho, tenemos una capacidad innata para soportar las bajas temperaturas y quejarnos en cuanto hace un poco de calor. Acostumbrados a vivir en las ciudades y pasar los fines de semana en los pueblos, muchos habitantes de este país no solo no temen al invierno, sino que lo agradecen.

El planeamiento urbano de León es curioso. Las chimeneas, los amaguestus, los paseínes y las cafeterías a rebosar son elementos tradicionales de los inviernos leoneses y sus sus habitantes han ideado multitud de opciones para aprovechar el frío, la nieve y disfrutar de la estación.

 

Alguas ventajas del frío

Entre las principales ventajas que tiene el frío para un leonés se encuentra el salir en el telediario. León no es una tierra dada a las noticias desde hace siglos, y la aparición de la capital leonesa en los telediarios estatales como la mínima temperatura de la península o del estado despierta en cada leonés una leve sonrisa que nos hace sentir importantes.

La tienda de decoración de casa se nutre de colchas, edredones o deques y mantas, recordándonos las típicas mantas de pueblo que nos aislaban de las bajas temperaturas no hace demasiado.

Las heladas, las nevadas y el buscar unas castañinas para alimentarnos compartidas con unas botellinas de orujo completan algunas de las estampas de las proximidades de unas fechas navideñas entrañables y agradables donde las haya.

 

Invierno en León

Invierno en León: nieve, orujo y castañas.

 

La memoria viaja

Todo leonés se acuerda de sus inviernos y de los nacimientos, de la ahora controvertida imagen de la mula y el buey o de las luces, escasas, de Navidad. De las fundas y los verdugos para no pasar frío y coger un catarro o de las botas de nieve y las manos con sabañones.

Con estas premisas, ¿Quién quiere viajar a Brasil para disfrutar de sus playas? En navidades y en León, por mucho que se nos llene la boca, poca gente. La vida leonesa en la estación fría es de lo más emocionante. ¿O tal vez no?